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El coste de contratar en Europa

A la hora de expandir los servicios de la empresa a otros países es importante qué factores y regulaciones determinan su coste. Es por ello que las empresas deberán tener en cuenta el coste total del trabajador, ya que será la cantidad que se pague por él.

Entre los factores que componen el coste del trabajador se encuentran aquellas retribuciones que hace la empresa (en nombre del trabajador y de la empresa) a la Seguridad Social, el pago del IRPF y el sueldo y todas las retribuciones extra que han sido acordadas en el momento de acordar el contrato.

Dada la complejidad que supone, al tener una gran variedad de impuestos y las formas en que se realiza, es necesario señalar qué parte es destinada por la empresa (que es parte del coste total del empleado) o el trabajador (que se calcula sobre el salario bruto), ya que, aunque la empresa haga los pagos, en las nóminas no suelen salir y no suponen el coste total.

Europa tiene una regulación sobre los trabajadores en muchos casos compleja y que necesita de un mayor estudio, pero dadas las similitudes entre regiones, un análisis de cada una será la mejor manera de observar cuál es su contenido.

 

Países Nórdicos

 

En los países Nórdicos, tradicionalmente ha existido una política de protección de los trabajadores, pero desde los años 90 las regulaciones han sido más laxas para las empresas, aunque los derechos de los trabajadores siguen siendo los mismos.

En Noruega, las retenciones a cuenta de la Seguridad Social no son demasiado altas, siendo de un 14.10% para las contribuciones por parte de la empresa y del 8.20% para las contribuciones por parte del trabajador.

Dentro del Impuesto sobre la Renta, es un sistema progresivo por tramos en el que los noruegos pagan un 22% de base para cualquier sueldo bruto, añadiendo al porcentaje base diferentes cantidades según el salario extra que se gane (desde un 1,7% si se ganan más de 18 mil euros hasta un 16,20% si la cantidad es superior a 100 mil euros).

En Suecia, desde los años 90 se han ido haciendo diferentes reformas fiscales que han supuesto una menor carga para las empresas y trabajadores. En este caso, las contribuciones que realiza la empresa para la Seguridad Social se dividen entre las aportadas por ella, que en este caso es del 31.42% sobre el total de coste del trabajador; y la aportada por el trabajador, que es del 7.00% sobre el salario bruto.

Para el Impuesto sobre la Renta, varía según la zona geográfica, ya que la competencia es municipal, pero tiene un tipo estatal del 20% para rentas mayores a 49,195.19 euros.

En Finlandia, las retenciones de la Seguridad Social suponen para el empresario, desde el lado del empleador, de entre el 18.53% o el 20.38% sobre el total del coste del empleado, dependiendo de los ingresos (>2,169,000 euros); y las del empleado, sobre el salario bruto, que son de entre el 9.59% y el 10.73% dependiendo de la edad y de los ingresos brutos.

En el Impuesto sobre la Renta (sobre el salario bruto), hay exención hasta 18 mil euros y llega hasta el 31.25% en el tramo más alto, a través de un sistema progresivo por tramos.

 

Europa Central

 

Para la zona central de Europa, dada la evolución que han tenido desde su incorporación a los mercados de la UE y la caída de regulaciones y presión fiscal que tenían en la era soviética, han hecho un modelo parecido al de Occidente, y al de Alemania, dada la cercanía que comparten.

En Alemania, las retenciones a la Seguridad Social suponen para el empleador, dentro de las contribuciones del empresario, el 19.45% del coste total del empresario; y del 19.33% sobre el sueldo bruto del trabajador para las contribuciones de este.

Para el Impuesto sobre la Renta, es un sistema progresivo que varía según la condición civil del trabajador, con diferentes tramos según si está soltero (desde el 0% hasta 9,744 euros hasta el 45% para rentas superiores a 274,612 euros) o casado (con el 0% hasta 19,488 euros hasta el 42% si los ingresos brutos superan más de 549,224 euros).

En Polonia, se ha producido desde su independencia una enorme liberalización de la economía para conseguir la integración. En las contribuciones a la Seguridad Social, el empleador tiene que soportar una tasa de entre el 19.48% y el 22.14% (según la discapacidad del trabajador varía) del coste como aportación en nombre de la empresa y un 22.71% del salario bruto en las aportaciones que realiza el trabajador.

El Impuesto sobre la Renta en Polonia tiene un sistema progresivo dividido en dos tramos, de hasta el 17% para rentas inferiores a 84,903.5 zlotys (18,750 euros) y del 32% para las superiores.

En la República Checa, el proceso de liberalización y adaptación sobre la economía europea ha llevado a un modelo similar al de los países de la UE. Dentro de las contribuciones a la Seguridad Social, el empleador paga casi el 33% sobre el coste total del trabajador mientras que la contribución por parte del empleado asciende al 11% del sueldo bruto.

El Impuesto sobre la Renta en República Checa es progresivo y tiene dos tramos, en coronas checas, del 15% hasta 1,701,168 coronas checas (69,778.51 euros) y a partir de ahí una tributación del 23%.

En Austria, su economía tiene una gran similitud con la de Alemania debido a la cercanía geográfica y los lazos culturales que los unen. Las contribuciones a la Seguridad Social para emplear en este país son, por parte del empresario, del 21.08% del coste total del trabajador; y para el empleado, abona el 17.12% del salario bruto en concepto de contribuciones.

Dentro del Impuesto sobre la Renta, es un sistema progresivo que deja exentos los primeros 11 mil euros mientras que llega hasta el 55% para rentas superiores a 1,000,001 de euros.

En Suiza, la economía tiene unas menores rigideces laborales y más laxas en cuanto a contribuciones e impuestos. En las contribuciones a la Seguridad Social, el empleador paga el 9.463% del coste total del trabajador, cubriendo conceptos como pensiones, seguros y desempleo; mientras que el empleado abona el 7.168% del sueldo bruto en contribuciones a la Seguridad Social.

El Impuesto sobre la Renta es progresivo y tiene numerosos tramos, estando exentos los primeros 17,663 francos suizos (17 mil euros), llegando al 19% para rentas superiores a 615,022 francos suizos (591,923.21 euros).

 

Norte de Europa

 

Entre los países que engloban esta zona, el Reino Unido es el ejemplo más claro de creación de un Estado de Bienestar y de regulaciones, a la que otros tantos países se han unido.

En el Reino Unido, este sistema está en gran medida regulado para la manutención del Sistema Nacional de Salud, y su esquema tributario es diferente que en otros países. Para las contribuciones a la Seguridad Social, depende en gran medida de diversos factores como son la edad, el estado civil o el tipo de trabajo para encontrarse en un régimen u otro, pero la contribución del empleador es del 16.8% sobre el coste del trabajador, mientras que, para las contribuciones de los trabajadores, esta cifra varía quedando exentos o pagando muy poco las personas mayores de la edad de jubilación o estudiantes.

En el Impuesto sobre la Renta, es un sistema progresivo que deja exentos las primeras 12,570 libras (15,093.12 euros) y llega hasta el 45% para aquellas rentas superiores a 150,000 libras (180,108.79 euros).

En Países Bajos, el sistema es muy parecido como el de la Europa continental, con un sistema de contribuciones a la Seguridad Social para mantener la sanidad, pensiones y desempleo. El empleador abona el 22.23% del coste total del empleado mientras que el trabajador abona el 27.65% de su sueldo bruto en este concepto.

Para el Impuesto sobre la Renta, esta dividido en tramos siguiendo un sistema progresivo, con una tributación del 19.17% de los primeros 36,410 euros y que llega hasta el 49.50% para rentas superiores a 69,399 euros.

En Bélgica, el sistema rige como en casi toda Europa, teniendo unas contribuciones a la Seguridad Social por parte del trabajador del 25% sobre el coste total del trabajador (dependiendo del puesto que ocupe y si es estudiante) y del 13.07% en el sueldo bruto del trabajador.

El Impuesto sobre la Renta es de los más altos de Europa, siendo un sistema progresivo que hace tributar al 25% el tramo más bajo que llega hasta los 13,250 euros y el más alto que llega al 50% para rentas superiores a 41,361 euros.

 

Países del Mediterráneo

 

Los países del mar Mediterráneo siguen una tónica muy parecida debido al trayecto similar que siguió después de la Crisis del 2008. Así, se caracterizan por soportar el coste del trabajador sobre las contribuciones del empresario, liberando al empleado de tener que aportar una gran suma de dinero.

En España, las contribuciones realizadas son para cubrir servicios básicos como la sanidad, pensiones públicas o el desempleo. Las contribuciones son del 29.9% para el empleador sobre el coste total del trabajador y del 6.4% para las contribuciones por parte del empleado.

El Impuesto sobre la Renta, progresivo y por tramos, va desde el 19% hasta los 12,450 euros y llega hasta el 47% para las rentas superiores a 300 mil euros.

En Portugal, la cercanía hace que tenga un sistema muy similar al español con contribuciones a la Seguridad Social por parte del empleador que suponen el 26.5% del coste total del trabajador y del 11% del sueldo bruto para las contribuciones por parte del empleado.

En cuanto al Impuesto sobre la Renta, también es progresivo y funciona por tramos, siendo el primero del 14.5% para rentas hasta 7,112 euros y de hasta el 48% para rentas superiores a los 80,823 euros.

En Italia, las contribuciones a la Seguridad Social son de las más altas de Europa, pudiendo llegar hasta el 32.4% del coste total del trabajador en concepto de contribuciones del empleador. En las contribuciones del empleado, son el 10% del salario bruto.

Para el Impuesto sobre la Renta, se trata de un modelo similar al de resto de países, progresivo y por tramos, en el que están exentos de tributación los primeros 15 mil euros y llega hasta el 43% para rentas superiores a 75 mil euros.

En Francia, a pesar de la fama de lo estricto de sus regulaciones, el coste del trabajador es similar al resto de países. En el caso de las contribuciones a la Seguridad Social, la contribución puede variar según varios factores, pero puede llegar a ser el 31.3% del coste total del trabajador, mientras que la aportación por parte del trabajador es del 16.1% del sueldo bruto.

El Impuesto sobre la Renta es progresivo y por tramos, quedando exentos los primeros 10,084 euros y en el tramo más alto llega al 45% para rentas superiores a 158,123 euros.

En Grecia, el último de los países mediterráneos, el sistema es similar, con unas contribuciones a la Seguridad Social del 22.54% del coste total del trabajador por parte del empleador y del 14.12% del sueldo bruto en las contribuciones del empleado.

El Impuesto sobre la Renta tiene diversos tramos que van desde el 9% hasta los 10 mil euros y el máximo del 44% para rentas superiores a 40 mil euros.

 

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